A cada jugador deportivista se le
concedió por el ascenso la entonces sustanciosa prima de ¡dos mil
pesetas!, al mismo tiempo que la tesorería del Deportivo sugería la
celebración de un partido a beneficio de la caja del Club para hacer
frente al abono de la importante cantidad.
El debut del Deportivo en la categoría
de honor del fútbol español fue francamente bueno, pues obtuvo nada
menos que un cuatro puesto. Entrenaba al equipo coruñes Celso
Mariño. Esta temporada fue la consagración definitiva de Juan Acuña
como uno de los grandes porteros de la posguerra y al que solo
podrían compararsele las figuras de Martorell , posteriormente,
Eizaguirre. Como prueba de ello, Acuña seria esta temporada el
portero menos batido de la División de Honor, alcanzando la
internacionalidad, contra Suiza, en Valencia, donde se gano por 3-2.
En 1942 entro en la plantilla del Deportivo como masajista uno de los
personajes mas entrañables de la historia del club: Vicente
Cucarella. Había llegado a A Coruña en 1939 en situación de
confinado por causa de la Guerra Civil.
“Acuña, déjate meter un gol”
Uno de los
partidos mas destacados de la temporada 42-43 fue en San Mames.
Vencieron los coruñeses por 2-0. Acuña paro disparos desde todos
los ángulos y posturas. La cosa llego hasta tal punto que Zarra se
dirigió al meta coruñés y le dijo: “por favor, Acuña, déjate
meter un gol. ¿no ves que estamos haciendo el ridículo?”. Pero
Acuña no se dejo y, gracias a dos goles, de Chacho y Chao, se gano
el partido.
La liga 43-44
fue menos afortunada, pues aunque se mantuvo la categoría, hubo que
jugar la promoción con el Constancia de Inca, al que se venció por
4-0, en el madrileño estadio de Chamartin. Alinearon los
blanquiazules a: Acuña, Pedrito, Portugués, Molaza, Bienzobas,
Muntane, Viso, Guimerans, Paquirri, Caballero y Chao.
La Copa,
tradicionalmente gafe para el Deportivo, contemplo la eliminación
del Valladolid (0-0 y
7-1) para caer
con el Valencia (2-0 y 4-2)
El Nuevo Riazor
El 29 de octubre
de 1944 se inaguro el estadio de Riazor, con resultado negativo, pues
el Valencia gano 3-2. Era un recinto construido al estilo olímpico
alemán, con seis calles de atletismo que alejaban mucho al publico
del terreno de juego. Los gritos de aliento llegaban muy mortecinos
al jugador, a lo que se unía el larguísimo silabeo del
“De-por-ti-vo” en contraste con el fulgurante “Cel-ta” o
“Ra-cing”. Los árbitros, ante tanta distancia, actuaban con
total tranquilidad. El estadio, ademas, no era cerrado y cuando el
equipo visitante quería perder tiempo no tenia mas que lanzar un
balonazo fuera del terreno, hacia el campo de entrenamiento, que
tardaba casi un minuto en ser devuelto por niños recogepelotas.
El caso es que
el Deportivo se fue esa temporada a Segunda División, pues quedo
colista, con solo 17 puntos. En la Copa fue eliminado a las primeras
de cambio por la Real Sociedad.
Menos mal que el
disgusto duro poco, pues en la temporada siguiente, la 45-46, se
recupero la categoría. El equipo que consiguió el ascenso estaba
formado por Acuña, Ponte, Portugués, Molaza, Cuqui, Reboredo,
Marquínez, Guimeráns, Mijares, Fabeiro y Chao. El 8 de agosto se
celebro la asamblea del club, donde se reconoció un déficit de
1.290.000 pesetas.













